Lalita Tripurasundari, “La más Hermosa de los Tres Mundos”
Cuando practicamos Shakti Yoga aquí, en Shakti Mandir, ocurre algo mágico, difícil de explicar. Por un lado está la práctica física, posturas de yoga clásicas ensambladas de manera activa y dinámica, de efecto intenso sobre nuestros músculos y articulaciones, así como también en los órganos y glándulas. Pero…hay algo más, mucho más. ¿Que qué es?.
Bueno, en el Tantra existen dos líneas o corrientes principales: la de la “mano izquierda” ó Vamachara, y la de la “mano derecha” ó Dakshinachara. En Shakti Yoga trabajamos con una figura geométrica llamada Sri Yantra. Es el Yantra (figura geométrica que representa a una deidad) más importante de todo el tantra. Contiene nueve triángulos entrelazados. Cuatro con la punta hacia arriba, que representan el aspecto activo y masculino de la vida, y cinco con la punta hacia abajo, que representan el aspecto pasivo y femenino de la vida. Imaginate una “estrella de David”, pero con muchos triángulos más entrelazados. ¿Un bodrio?, no, en realidad se ve hermoso. Cuando se lo mira, ves como un túnel, un espiral que te lleva hacia el centro mismo de tu Ser interno. Al contemplarlo detenidamente, los triángulos entrelazados van generando nuevas combinaciones de pequeños triángulos y rombos, y más triángulos, que te absorben en ese Dhyana (contemplación). Por eso, el solo contemplar un Sri Yantra, puede llevarte a un profundo estado de meditación, ya que tu mente se detiene, se absorbe, se aquieta.
Ahora surge la pregunta: ¿Y qué tiene que ver esto con el Shakti Yoga?. Buena pregunta.
Cuando los triángulos del Sri Yantra se entrelazan crean muchos triángulos menores, habíamos dicho. Bueno, esos triángulos van formando nueve chakras (ruedas), nueve avaranas (coberturas), alrededor del centro del yantra, el cual representa tu Ser interno, tu Alma, tu Dios interior, que en la corriente del Sri Vidya, del Sri Yantra, se conoce con forma femenina, como Lalita Tripurasundari. Lalita significa “la que juega”, porque, ¿Qué es la vida sinó un juego?. Y Tripurasundari significa: “la más hermosa de los tres mundos”, eso nos lleva a la maravilla de encontrar la belleza en todas partes, y cuando digo TODAS, digo TODAS partes. En el error, en la alegria, en la angustia, en el accidente, en la culpa, en la pasión, en la creatividad, en el amor, en el odio. En todas partes. ¿Porqué?, bueno, porque esa belleza, esa alegría infinita, esa paz absoluta, está más allá de la mente, y las emociones como la angustia , el error, la culpa, el placer, etc..son de la mente, no van más allá. Por eso se trata de trascender la mente.
¿Escuché que preguntaste : ¡Por Dios! ¿Cómo se hace??.
Habíamos hablado del Sri Yantra, de los nueve triángulos que se entrelazan, de los nueve chakras o coberturas que velan tu Realidad Profunda, tu Alma, tu Ser ó Dios Interior. Ahora viene lo interesante. Cada uno de los nueve chakras se forma con la intersección de varios triángulos , los cuales a su vez, están constituídos por muchos triangulitos pequeños. Y, fijate esto: cada uno de ésos triangulitos representa una yogini, una deidad femenina con nombre y cualidades específicas, como por ejemplo: “maha ankushe”, la necesidad de “pinchar la vida” de movilizarla; ó “mahima”, la capacidad de hacerse “grande”, es decir de ampliar nuestra autoestima, nuestra seguridad en la vida a través de conectarnos con nuestro Ser Interno.
¿A qué nos lleva todo esto?.
En Shakti Yoga, lo que hacemos es ir recorriendo, clase tras clase, todos esos triángulos, todas esas deidades femeninas. Una por clase. Durante toda la práctica de ese día la vamos reflexionando, de manera de ir dándonos cuenta de cómo la vivimos en nuestra vida (ó nó la vivimos en absoluto), de manera de ir “despertándola” en nosotros otra vez, de hacerla conciente, de recuperar esa herramienta, esa faceta de vida.
Para lograr esto iniciamos la práctica con el “bhuta suddhi” y el “nadi suddhi”, es decir, cantamos los mantras de los chakras, disolviendo el elemento, el aspecto de la vida que representan para poder crear otro cuerpo nuevo. Disolvemos el “papa purusha”, el cuerpo de condicionamientos, y lo sustituímos por el “divya purusha”, el cuerpo divino.
En el tantra se dice que nadie que no sea divino puede adorar a la divinidad. Luego hacemos “agni prajvalitam”(la esfera de fuego encantadora), para evocar a la deidad que ese día despertaremos en nosotros. A partir de allí la tendremos en mente toda la práctica.
A lo largo de las clases de Shakti Yoga, recorremos y reflexionamos muchas de esas yoginis, despertándolas en nosotros. Al mismo tiepo repetimos siempre el mantra: “OM SRI MATRE NAMAH”, que significa: “reverencias a la Divinidad en la forma de la Madre Divina ”. Generando así un estado devocional, de amor a Dios.
OM SRI MATRE NAMAH es el primer verso del “Lalita Trishati”, los trescientos versos de adoración a Lalita Tripurasundari. Se dice que al cantar ó repetir este primer verso, es como si hubiésemos cantado la totalidad del Poema (trescientos versos!!). Por eso lo aprendemos para repetir siempre y en todo lugar: OM SRI MATRE NAMAH. No dudes en usarlo ahora que lo conocés. Llamá a tu Mamá Divina, a la Dulzura misma, para que venga a tu corazón y cambie tu vida. Podés repetir OM SRI al inhalar, y MATRE NAMAH al exhalar, con cada respiración que haga tu vida. Usalo como meditación y tu vida cambiará para siempre!!!
Así que decubrir, e interiorizar todas las yoginis a través de la reflexión contínua es la Iluminación , el Despertar, ya que los nueve “avaranas” ó coberturas, representan los nueve chakras del cuerpo sutil del yogi: muladhara, svadhisthana, manipura, anahata, vishuddha, ajña, manasa, bindu, sahasrara. Es decir, que recorrer los nueve avaranas es trascender los nueve chakras y alcanzar la unión de Shakti, con Shiva. La meta de todos los yogis.
Adesh!!!
Hamsakali
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