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bKali, volviendo al vacio esencial
 
 

LA SIMBOLOGÍA DE KALI, LA MADRE DIVINA

Desde su niñez, Mejda había adorado a Dios como la Madre Divina ; y en su juventud la adoró en la forma de la Diosa Kali. Aunque los cris­tianos habitualmente llaman "Padre" a Dios, los hindúes también de­sarrollaron el concepto de la "Madre Divina". 5 En nuestra vida humana, solemos sentir una especial proximidad con nuestra madre, pues ella es rápida para perdonar y nos ama incondicionalmente. Ella responde is­tantáneamente a las necesidades de su hijo, independientemente de que éste lo "merezca" o no.

Explicaré aquí la simbología de la Diosa Kali , expresando mi agra­decimiento, en este aspecto, por la ayuda de un conocido mío por el que siento especial respeto, Sri Mahanam Brata Brahmachari.

Kali representa a shakti, la fuerza o energía creadora propia del Espíritu Inmanifiesto. Ella es el símbolo de todo lo que existió, existe ahora y existirá en el futuro. La creación, la conservación y la destrucción son los poderes manifiestos de Ella. La cualidad destructiva no es ne­gativa. Así como la semilla "muere" para producir la planta, y el joven "muere" para madurar como adulto, la aniquiladora cualidad del poder creador de Dios renueva las manifestaciones externas del Dios indestruc­tible para que se expresen y evolucionen continuamente. En esta reno­vación han de verse la sabiduría, la hermosura y la compasión del poder creador del Espíritu. Sobre todas las cosas, el Espíritu es bueno y mi­sericordioso. Debemos recordar siempre que el Poder Creador destruye las formas viejas e inútiles sólo para crear de nuevo y conservar la forma del universo. De esta manera, en el aspecto dual de Kali tenemos una representación exacta de la naturaleza. Su forma cósmica se revela en la meditación. 5

Kali tiene cuatro brazos. Sus dos brazos derechos representan Su poder para crear universos y conceder bendiciones y salvación a Sus devotos. Sus dos brazos izquierdos blanden una cimitarra y una cabeza decapitada, respectivamente. Éstas representan Su poder para conservar el cosmos y causar su disolución en el Espíritu cuando Ella haya con­cluido Su danza de la creación. Con estas imágenes tenemos una bella síntesis de las fuerzas opuestas de la Naturaleza. Ningún otro símbolo representa mejor el amor incondicional de Dios y las inexorables leyes de la creación.

Kali tiene como guirnalda un collar de cincuenta cabezas humanas, las cuales representan, por lo general, el poder del conocimiento y, de manera específica, los cincuenta sonidos que el idioma sánscrito abarca. Los rishis de la India arraigaron aquel antiguo idioma en el sonido primordial de la creación, OM, la "Palabra" cósmica o la vibración creadora. A partir de esta ciencia de las vibraciones sonoras, ellos perfeccionaron los mantras (palabras sánscritas que se entonan correc­tamente) para producir cambios deseados y legítimos en la creación. Así es como el collar de cabezas humanas representa el conocimiento y el poder inherente a la creación.

La suelta cabellera de la Diosa semeja una cortina, la "pantalla de mayo" (la ilusión, la dualidad) detrás de la cual se oculta la Inteligencia unificadora, la esencia del Espíritu.

Kali es de color negro. La creación se originó en el reino de "la luz sin luz y de la oscuridad sin oscuridad". Y como Kali representa a la fuerza creadora primordial, el color natural de Ella es el negro. Al prin­cipio, la creación no tuvo forma. El negro representa lo que carece de formas. El negro es también la ausencia de color y, por lo tanto, la ausencia de variedad. Las multicolores facetas de la verdad, de todos los conocimientos y de todas las religiones están, por ende, totalmente absorbidas y unificadas en la Madre que todo lo sabe e impregna, la cual es negra.

Su cuerpo sin ropas sugiere la infinitud.

Su cintura es ceñida por manos humanas, que simbolizan las in­terminables rondas humanas de la reencarnación producida por los de­seos, las cuales son el resultado de las acciones realizadas bajo la in­fluencia de la ilusión. Los deseos del hombre que procuran la satisfacción de los sentidos le persiguen aún más allá de los portales de la muerte, para traerle de vuelta, una y otra vez, a la existencia material. Así es como la Madre Infinita es circunscripta por la actividad ignorante y engañosa de la humanidad.

Kali tiene tres ojos, que representan al sol, a la luna y al fuego, y cada uno es una fuente de luz que destruye la oscuridad. Omnipresente en la creación, la Madre mira a través de sus tres ojos al pasado, al presente y al futuro y, en la luz de esos ojos, que destruye a la ignorancia, Ella refleja la belleza, la verdad y la beatitud para que el hombre las vea.

 El pecho de la madre alimenta a la creación con la dulce leche de la energía cósmica sustentadora, y a Sus hijos que buscan a Dios, Ella les hace degustar su bienaventurada Presencia.

La Diosa de centelleantes dientes blancos muerde su lengua roja. El rojo es el color de rajas, la cualidad activadora de la naturaleza; el blanco representa a sattva, su cualidad discernidora, purificadora y elevadora. El impulso activador ha de ser controlado por la sabiduría discernidora.

En los giros de Su danza creadora, un pie de Ella golpea el pecho del dormido Shiva (el Espíritu) quien está acostado a Sus pies. Durante la creación, hablando en términos relativos, el Espíritu se somete a las leyes de la Naturaleza y Kali reina suprema. Pero en el momento en que la Naturaleza toma contacto con el Espíritu, Ella se somete. 7

A la Madre se le suele adorar en los campos de cremación. Élla reside allí para recibir a quienes llegan para descansa en Ella. A la muerte se la considera como el transfigurador contacto de Ella, el cual elimina el dolor, la aflicción y la inquietud, y da libertad y paz.

Aunque la forma de Kali es de un aspecto terrible -porque Su poder no transigirá con el mal- Su sonrisa revela un corazón que es la esencia de la misericordia. Como energía creadora, propia del Espíritu, Ella es la Madre del universo y de todos los seres humanos. Su fuerza es insuperable. Pero Su amor, suave como una flor, prodiga a todos Su cariño maternal.

Al adorar al Ser Supremo como Madre, el hindú piensa en Ella no sólo en la forma cósmica sino también en la maternidad humana uni­versal. Cuando La vemos en todas las madres como la única Madre de todos, cada ser humano se convierte en nuestro hermano. El devoto sacrifica su minúscula personalidad a Sus pies y vive el ideal de la fraternidad. Cuando la pasión por la autocomplacencia se transforma en amor divino a través del amor a la Madre , el resultado es la unidad entre los seres humanos. Y esto es lo que hoy en día necesitamos más.